Visión

¿Quién gobierna el mundo?

La sociedad civil global constituye hoy, sobre todo, una comunidad de destino. Todas y todos sufrimos las consecuencias de decisiones políticas y económicas en cuya adopción no hemos tenido voz. La política global, que define el futuro de generaciones enteras, se desarrolla en gran medida sin la participación ni la codeterminación de la ciudadanía.

Este grave déficit democrático se manifiesta en tres aspectos fundamentales:

Falta de participación ciudadana

Las decisiones con repercusiones globales, adoptadas por organismos como la OMC, el FMI o el Banco Mundial, se toman sin que la ciudadanía tenga voz ni capacidad de decisión.

Falta de representación de la población mundial

En las Naciones Unidas están representados los gobiernos de los Estados, cinco de ellos con poder de veto. Lo que falta por completo es una representación directa y plenamente legítima de la ciudadanía mundial. En el escenario global, las potencias más influyentes compiten entre sí de formas que con frecuencia socavan la integridad planetaria y provocan sufrimiento para innumerables personas.

Falta de estructuras políticas

A nivel mundial faltan estructuras de gobierno legítimas y mecanismos de control democráticos, como la separación de poderes o la transparencia.

Es precisamente aquí donde entra en juego la idea de la UPO: busca corregir esta carencia y crear una fuerza efectiva al servicio de la humanidad.

Es hora de que nosotros, la ciudadanía del mundo, recuperemos nuestra capacidad de acción e influencia. Aún hay personas que pueden pensar con libertad, hablar con libertad y actuar con libertad.

¡Somos 8 mil millones: hagamos que cuente!

Toda comunidad humana se dota de formas de organización propias: municipios, ciudades, Estados y regiones. La humanidad en su conjunto constituye todavía una excepción. Carece de una estructura capaz de representar y promover el bien común de todas las personas a escala planetaria.

La UPO parte precisamente de esta realidad. Se basa en la convicción de que la humanidad puede ser más que una mera suma de ocho mil millones de personas. Como comunidad organizada, puede:

  • adquirir capacidad de acción;
  • hacer visibles y audibles sus intereses comunes;
  • unir sus fuerzas y ejercer una influencia efectiva;
  • aprovechar las sinergias de la cooperación y de la no cooperación deliberadas.

Estructura democrática básica de la UPO

La visión de la United People Organization es que la humanidad se dote, por primera vez, de una forma de organización propia, más allá de los intereses nacionales, los bloques de poder políticos y la influencia económica.

Esta organización no la fundan los gobiernos ni las instituciones ya existentes. La creamos y la construimos nosotros mismos, las personas, independientemente de nuestra nacionalidad, religión, cultura o condición social.

La UPO se considera una expresión de una conciencia planetaria creciente: la comprensión de que nosotros, los seres humanos, formamos parte de una comunidad de vida global y tenemos la responsabilidad de cuidar del conjunto.

Nosotros, los ciudadanos y ciudadanas

Toda persona adulta del mundo tiene derecho a ser ciudadana de la United People Organization (UPO).

Las personas registradas como ciudadanas de la UPO tienen derecho a votar y a ser elegidas dentro de la UPO, así como acceso a su plataforma de debate y diálogo.

Cada persona dispone de un voto, puede elegir y participar en las votaciones, presentar iniciativas y postularse como delegada o delegado al Parlamento.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos constituye uno de los pilares fundamentales de la UPO. Toda persona ciudadana de la UPO se adhiere a este principio y se compromete a reconocer los mismos derechos a todas las personas y a asumir las responsabilidades que ello implica.

Los ciudadanos y ciudadanas eligen a los delegados del Parlamento y a los miembros del Consejo.

El Parlamento Mundial

El Parlamento es el órgano de trabajo político de la UPO. Está compuesto por delegadas y delegados elegidos por la ciudadanía y refleja la diversidad de la humanidad.

Las personas candidatas al Parlamento no son elegidas por su nacionalidad ni por su afiliación a un partido político. Lo que importa es su capacidad demostrada, como ciudadanos y ciudadanas del mundo, para poner en primer lugar el bienestar de la comunidad planetaria y de las generaciones futuras.

El Consejo

Representa a la UPO ante el mundo y es la voz de la unidad de la humanidad. Lleva las preocupaciones y aspiraciones de la ciudadanía global al discurso político internacional.

Está compuesto por un número aún por determinar de consejeras y consejeros, por ejemplo siete o nueve. Las consejeras y los consejeros son mujeres y hombres íntegros que, gracias a su trayectoria, su formación y su experiencia de vida, han desarrollado un profundo sentido de la humanidad y poseen sabiduría y conciencia global.

El Consejo se rige por el principio de la colegialidad y toma sus decisiones por consenso.

El Consejo no dispone de policía, ejército ni jurisdicción propia. Su poder reside en la autoridad que le otorga su legitimidad democrática.

Las personas candidatas al Consejo son propuestas por el Parlamento y elegidas por la ciudadanía.

La legitimidad democrática de la UPO se basa en votaciones y elecciones globales.

Gracias a los avances tecnológicos de los últimos años, hoy esto es posible. El voto electrónico ya se utiliza en diversos países, y los debates en línea y las herramientas digitales de votación se están poniendo en práctica. Los requisitos para una plataforma segura y compleja son elevados, pero su implementación técnica es viable.

Al mismo tiempo, deben tenerse en cuenta las limitaciones de acceso a Internet en las regiones menos desarrolladas del mundo y abordarse cuidadosamente durante el proceso de implementación.

Clave de diversidad

La humanidad es diversa, y precisamente en esa diversidad reside su potencial y su fortaleza.

Como complemento a la elección democrática, un criterio de diversidad puede garantizar que esta diversidad esté representada de manera adecuada en el Parlamento y en el Consejo, por ejemplo, sobre la base de los siguientes criterios:

  • Siete regiones del mundo, cada una con un 12,6 %
  • Grupos de edad: 25-40 años, 41-60 años y 61-80 años, cada uno con un 33 %
  • Género: mujeres 49 %, hombres 49 %, personas no binarias 2 %
  • Diferentes realidades profesionales y vitales