Una historia sobre el tema
Un joven discípulo preguntó a su maestro:
«Maestro, ¿qué significa que todo es uno, si todos somos tan diferentes?»
El maestro sonrió, condujo al joven hasta el bosque y le pidió que cerrara los ojos.
«¿Qué oyes?», preguntó.
«Oigo el murmullo de las hojas, el canto de los pájaros, el fluir del arroyo, el zumbido de las abejas y el crujido de las ramas», respondió el discípulo.
«¿Percibes esos sonidos como ruidos separados que se estorban entre sí?», preguntó el maestro.
«No», respondió el joven. «Juntos forman una sola melodía, llena de armonía.»
«Esa es precisamente la respuesta», dijo el maestro. «La diversidad de las voces no es enemiga de la unidad. Al contrario. Si solo cantaran los pájaros, sería monótono. Si solo fluyera el arroyo, sería siempre el mismo sonido. Es la diversidad de los sonidos la que da vida a la armonía perfecta del bosque.»
Después añadió: «Los seres humanos son como esas distintas voces. Su singularidad es su riqueza. La unidad no consiste en que todos sean iguales, sino en que cada uno aporte su propio sonido para formar, juntos, una armonía mayor.»
Cada ser humano es, al mismo tiempo, una expresión de la diversidad global y un elemento fundamental de la unidad de la humanidad. Ser único y formar, a la vez, parte de un todo interconectado no es una contradicción. Somos, simultáneamente, seres interconectados, diversos y únicos.
La conciencia de que cada persona es parte y expresión de una totalidad global no nos hace iguales, ni pretende uniformarnos. Al contrario, crea el marco en el que la diversidad natural de las personas, los pueblos, las culturas, las religiones, las convicciones y las formas de vida puede complementarse, desarrollarse y convivir en armonía.
La diversidad cultural debe preservarse. No debe desaparecer ni diluirse en una cultura global uniforme. La vocación democrática de la UPO y la fuerza de su cohesión se fundamentan en el principio de la diversidad y se fortalecen en la medida en que promueven la pluralidad y confían en ella.
Al mismo tiempo, la UPO puede contribuir a que, además de apreciar la extraordinaria riqueza de los pueblos y las culturas, tomemos también conciencia de los numerosos elementos culturales que compartimos y les otorguemos un mayor protagonismo en nuestra convivencia.
La valoración de la singularidad, la diversidad y la interconexión constituye uno de los valores esenciales de la UPO y caracteriza la conciencia de una ciudadana y un ciudadano del mundo.
Una de las misiones fundamentales de la UPO es promover la unidad en la diversidad y la diversidad en la unidad.
